sábado, 12 de diciembre de 2015

Arqueólogo eleva el origen de la escritura tartesia al arte prehistórico

 La escritura tartesia tiene su origen en el arte prehistórico de la Península Ibérica, con la que comparte más de cuarenta signos, la práctica totalidad de su alfabeto, según las investigaciones de Pablo José Ramírez, arqueólogo e investigador de la Universidad de Sevilla.
Ramírez, que ha dedicado ocho años a estudiar hasta trescientas referencias arqueológicas, ha explicado a Efe que ha comparado el alfabeto tartesio -reflejado en la totalidad de las estelas conocidas y documentadas- con símbolos prehistóricos que van desde el neolítico antiguo hasta el final de la Edad del Bronce.
Eso supone una antigüedad de los signos tartesios -cuya cultura es de hace algo más de dos milenios y medio- de hasta entre 5.000 y 6.000 años.
Entre las aportaciones de Ramírez figura que un signo que los lingüistas que han estudiado la escritura tartesia identificaban como la letra griega "phi" es en realidad un símbolo prehistórico con forma de círculo cortado por una barra -esquemáticamente equivaldría a un cuerpo humano sin cabeza ni piernas con los brazos en jarras-.
Otras manifestaciones simbólicas como la representación del sol, la rueda, las estrellas, el motivo en zigzag y figuras con forma de escalera se encuentran tanto en el arte prehistórico como en los epígrafes escritos de las estelas tartesias, según Ramírez, algunas de cuyas investigaciones han sido supervisadas por el también arqueólogo Oswaldo Arteaga.
El alfabeto tartesio y la consiguiente escritura fonética -la más antigua de la Península- está documentado e identificado por lingüistas desde hace casi dos siglos, si bien atribuían sus letras al alfabeto griego o fenicio, pero según la investigación de Ramírez son signos heredados de los símbolos prehistóricos de la Península Ibérica.
Otro signo del que el arqueólogo ha encontrado múltiples referencias históricas es el símbolo "bitriangular femenino" -la misma forma que un reloj de arena- que se puede reproducir con una o dos rayas a modo de brazo o brazos o dos puntos en cada uno de los extremos, modalidades que Ramírez ha localizado en numerosos casos de simbología prehistórica.
"Justo cuando desaparece el arte esquemático de la prehistoria surge la primera escritura fonética", ha recordado el arqueólogo para significar que la importancia de su hallazgo estriba en que la escritura tartesia sigue utilizando los símbolos prehistóricos pero no ya como dibujos con carga simbólica sino como signos de un alfabeto.
El lenguaje tartesio, ha recordado el arqueólogo, es semisilábico, o sea posee sílabas, consonantes y vocales, lo que le otorga mayor complejidad que el fenicio, que es alfabético.
Ramírez ha analizado para su estudio el arte rupestre de Andalucía, Extremadura, el sur de Castilla La Mancha, Murcia y el sur de Portugal, junto con las publicaciones científicas de prehistoriadores como Henri Breuil, Pilar Acosta, Primitiva Bueno, Pedro Cantalejo, Julián Martínez, Ripoll Perelló o José Luis Sanchidrián, entre otros especialistas en imaginería prehistórica.
Su estudio incluye una revisión de los lingüistas principales de la escritura tartesia, Jürgen Untermann, Jesús Rodríguez Ramos, Manuel Gómez Moreno, Javier De Hoz y José Antonio Correa, quienes consideran que la escritura tartesia es una escritura local con aportes orientalizantes fenicios y griegos.
Según Ramírez, en culturas de China, Caldea, Egipto o en el noroeste de la India, los ideogramas o símbolos prehistóricos fueron la base para la creación de un "código escrito" o escritura fonética.
"Los ideogramas prehistóricos locales fueron la base de diversas comunidades idiomáticas para desarrollar sus propias escrituras fonéticas, y éste es el mismo modelo de la Península Ibérica", ha explicado.
El arte esquemático se desarrolló desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce, con algunos sustratos en la Edad del Hierro, momento en que surge la escritura tartesia en el suroeste de la Península Ibérica, coincidiendo con la intensificación del comercio de los tartesios con los fenicios y los griegos en el Mediterráneo y en la costa atlántica.
Fuente:Alfredo Valenzuela, Sevilla, EFE

viernes, 16 de enero de 2015

Hipótesis sobre los ritos funerarios en el Dolmen de Montelirio



Daga de cristal de roca con enmangue de marfil tallado  (PP4) Montelirio


En base a los datos arrojados en la excavación del Dolmen de Montelirio y su necrópolis anexa podemos conjeturar diversas hipótesis sobre sus ceremonias de enterramiento.
La información de estas ceremonias por los restos de objetos y restos orgánicos encontrados, la podemos dividir en dos, la primera seria las ceremonias de la clase dominante y otra segunda referida a los enterramientos de plebeyos.
En la clase dominante cuando moría algunos de sus líderes comenzaba un proceso previamente preparado para honrar al difunto.
Posiblemente fuese depositado en una de las chozas de gran tamaño del poblado, seria vestido con sus mejores galas y atributos de su estatus social, habría algún tipo de luto generalizado en toda la zona de influencia  del clan concreto al que perteneciera el difunto, estaría rodeado por toda su corte y todo un despliegue de objetos mágicos y ajuares que posteriormente serian introducidos en el túmulo junto al cadáver.
En dicha cabaña o recinto preparado al efecto estarían presentes los líderes de los diferentes clanes de la zona como nuestra de respeto y condolencias.
Conocemos la existencia de diferentes clanes especializados en diferentes actividades, como el ganadero, el metalúrgico, el constructor, el tallador, el minero, etc,…podemos considerar que el sistema político que mantenía  unido al estos diferentes clanes era una especie de confederación de de “micro estados” y como elemento cohesionador de todos un clan predominante y posiblemente el más antiguo que se asentó en la zona de nuestro actual Aljarafe.
Posiblemente el cuerpo estuviese expuesto durante varios días en el recinto para dar tiempo a venir a los diferentes grupos a presentarles sus repetos, puntos tales como el Gandul y poblaciones destacadas en las faldas de Sierra Morena donde extraían mineral de cobre.
La estancia prolongada del difunto durante esos días provocaba los olores propios de la descomposición orgánica habitual que posiblemente disimulasen con el taponamiento de todos los orificios corporales y diversos productos aromáticos muy comunes en la zona, como romero, tomillo, y posiblemente incienso traídos desde la zona del Mediterráneo oriental.
La quema continua y masiva de este tipo de productos aromáticos enmascaraba el olor fétido del cadáver, pudiendo así aguantar varios días expuesto.
Durante las honras fúnebre en el poblado un grupo de “sacerdotes o chamanes” del clan preparaba el interior del tholos con los ajuares mágicos que recreaban la ultima cena del difunto y la preparación psicológica de las persona que se inmolarían junto a su señor y lo acompañarían al otro mundo para servirles y cuidarles como lo hicieron en este.
Creemos que la poligamia solo se dada en las clases altas con el objetivo de aumentar los miembros de un linaje consiguiendo el aumento demográfico del propio clan y sus dispersión por diferentes zonas con el consiguiente aumento de sus influencias y poder.
Tras los días de honras el difunto era trasladado al tholos para las últimas exequias y posterior introducción a la cámara funeraria.
“Según los datos arrojados en la excavación de Montelirio podemos recrear esos últimos momentos y las ceremonias realizadas.”

Delante del sello del corredor del tholos de Montelirio se encontraron tallados en el suelo de arenisca unos círculos de diferentes tamaños y a diferentes distancias con restos carbonizados en su interior, la mayoría de ellos son orgánicos y de animales, en otros restos y trazas de plantas de diferentes variedades y otros con los restos de ambos a modo de vertedero.
La interpretación oficial postula la existencia de una gran ceremonia previa donde los miembros principales del clan y el nuevo líder la presiden, donde están presente los visitantes de alto rango venidos de las zonas de influencia del difunto.
La ceremonia consistía  en una gran comida en presencia del difunto y donde el Chaman prepara a las concubinas y a los guardianes para su inmolación no violenta (tal y como las investigaciones revelan),posiblemente a este grupo (17 mujeres jóvenes y dos guardianes) se le administrase un bebedizo de Viborera común (alcaloide: Equiína), muy abundante en la zona, y que es un potente narcótico anestésico (similar al Curare amazónico), también podría haber sido extracto de Mandrágora (alcaloide: Atropina, Escopolamina) también muy común y que curiosamente brota de forma espontanea en el entorno de los tholos (prueba de su utilización en sus ritos próximos a los túmulos).
“..Es curioso observar en una peineta encontrada en el ajuar funerario perteneciente a la mujer principal como junto a una hilera de cerdos (representación zoomórfica de gran realismo) aparecen cinco segmentos inclinados rematados todos con esferas, curiosamente con un parecido sorprendente con un hongo llamado Cilocibe Cubennsis,(llamado por muchas culturas “el hongo de los Dioses”) con un principio activo llamado cilocibina, que produce visiones y vivencias místicas y está encuadrado dentro del grupo de los hongos enteógenos.”
Una vez bajo los efectos de los psicotrópicos con visiones de colores y sensaciones nuevas de elevación espiritual,  se les administrase la última dosis final que acabase con sus vidas de una forma dulce e indolora.
Está constatado que los cadáveres no presentaban ningún signo de violencia, lo que refuerza la hipótesis de que se inmolaron voluntariamente para acompañar y servir a su “señor” en su otra vida.
Los ritos previos a la introducción del cadáver en la cámara, irían acompañados de canticos y modulaciones sonoras posiblemente acompañadas de algún tipo de percusión, generando un trance colectivo que se propagaría por todos los asistentes al entierro provocando llantos y lamentos exacerbados por el ambiente de duelo “real”.

La orientación del Dolmen de Montelirio es hacia el Este y durante el solsticio el sol entra hasta el fondo de la cámara, reforzando la idea de vuelo del difunto al generador de la vida y marcador de las diferentes estaciones,….el Sol, a diferencia del Dolmen de la Pastora que mira al Oeste y según el estudio de afamados  arqueo astrónomos, el corredor está  orientado a 243º Oeste, mirando a Sirio,(la conjunción ocurrió entre el 2300 al 2360 a.n.e) estrella presente en multitud de culturas del medio oriente como destino del último viaje y encuentro con el mas allá. “
Los enterramientos de los plebeyos se hacían lo más cerca del túmulo principal, dependiendo de su escala social y parentesco con su Señor.
Sabemos que existía un perímetro mínimo donde a partir de él se podían enterrar, en el caso del dolmen más grande del PP4 era de 9 metros de la base del túmulo artificial y en el caso de los grandes dólmenes , como la Pastora y Montelirio la distancia llegaba hasta los 60 metros, perímetro este reservado a la familia directa del jefe del clan.
Posiblemente el duelo durase varias semanas donde los chamanes o algún tipo de casta sacerdotal mantendría los sahumerios aromáticos y grupos de plañideras pagadas por los familiares llorarían al pie del sello de piedra de entrada al tholo, manteniendo vivo el recuerdo de la reciente perdida de su Señor. Quizás en este lapso de tiempo se nombrase oficialmente al heredero como jefe del clan, con toda la pompa y envestidos con todos los atributos y en presencia de todos los jefes de otros clanes y zonas de influencia, que se desplazaron de puntos distantes para asistir a  la exequias del anterior jefe.
Una vez finalizada la ceremonia de investidura como jefe, los asistentes presentarían sus respetos y volverían a sus lugares de origen sabiendo y conociendo a su nuevo Señor.

Autor:

Francisco José Vera Usabál